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La Modernidad de Garibaldi. Proyección masónica para el S. XXI

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17  La Modernidad de Garibaldi. Proyección masónica para el S. XXI 17Expositor: Lic. Elbio Laxalte Terra, Gran Maestro del GOFMU.

Ilustres Dignatarios del Gran Oriente de la Francmasonería Mixta Universal,

Dignatarios de otras Potencias Masónicas,

Autoridades Nacionales y Departamentales presentes:

Queridas Hermanas y Hermanos

Amigas y amigos,

Señoras y Señores

Antes de empezar mi conferencia, que lleva por título “ La Modernidad de Garibaldi. Proyección masónica para el siglo XXI”, deseo muy especialmente hacer referencia a dos mensajes que nos llegaron, y que quería compartir con Uds.

Resumo parte del contenido del primer mensaje:

“Recibimos vuestra invitación para la conferencia “ La Modernidad de Garibaldi” y le quedamos profundamente agradecidos. La situación en nuestro país es precaria, sobre todo los próximos tres meses son muy inquietantes, por lo que nuestros desplazamientos serán muy difíciles durante ese tiempo. Les deseamos un gran éxito para la mencionada conferencia y dirigimos, a ti personalmente Muy Querido e ilustre Hermano Gran Maestro como al Gran Oriente de la Francmasonería Mixta Universal nuestros sinceros saludos fraternales.”

Y firma el H.·. Aram Nazarian, Gran Maestro de la Gran Logia Central del Líbano.

El segundo mensaje señala: “ Agradezco tu mensaje y la invitación a la conferencia sobre el tema “ La Modernidad de Garibaldi”. No voy a poder estar presente a esa actividad tan importante, pero te ruego, Mi Querido Hermano Gran Maestro, trasmitir mis saludos más fraternales a los miembros de tu Obediencia. En la espera de contactarnos próximamente y muy fraternalmente” , firma el H.·. Huseyin Ozgen, Gran Maestro de la Gran Logia Liberal de Turquía.

Y hago esta referencia previa, pues estos mensajes están en el corazón de las inquietudes masónicas. El Líbano, país modelo de paz, democracia y prosperidad en el Oriente Medio, hoy enfrentando una situación de violencia originada por los grupos fundamentalistas religiosos e intereses foráneos y que pone en peligro a la sociedad civil, la estabilidad de sus instituciones y su propia supervivencia como país.

Turquía, país democrático y laico, que sufre los embates del fundamentalismo islámico, y donde amplias movilizaciones de millones de personas en las calles intentan defender la laicidad amenazada, pues sin ella este país sufriría un retroceso a una era de oscurantismo y opresión, cuyas víctimas más evidentes serían las mujeres obligadas a soportar un sistema de oprobiosa opresión desde todo punto de vista hoy inaceptable.

En estos dos países los francmasones están luchando denodadamente por las libertades, por la laicidad, por la paz constantemente ultrajada por los fundamentalismos, por mantener a toda costa la democracia y preservar los derechos fundamentales. Entonces para ellos, nuestros Hermanos y Hermanas que deben sufrir las consecuencias de sus ideas, como en Turquía, en Estambul, donde una bomba en un local masónico mató a varios de nuestros hermanos, para ellos, desde este pequeño rincón del planeta, en este Solsticio de Invierno, nuestro saludo emocionado y nuestra solidaridad, nuestro apoyo y estímulo, pues ellos están en la primera línea del combate por la tolerancia, por la paz, por el derecho de sus pueblos a vivir en libertad y democracia, sin tutelas religiosas sobre la vida privada y pública de sus naciones.

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Por otra parte, deseo agradecer muy especialmente a todos quienes han trabajado para el éxito de esta conferencia. No puedo nombrarlos a todos. Pero muy especialmente deseo agradecer al Dr. Jorge Massa, Director del Hospital Italiano, por habernos recibido tan estupendamente en sus instalaciones. Pero sobretodo, por habernos permitido organizar esta conferencia en un lugar tan lleno de historia, y donde se respira el garibaldismo en particular, pues, en el jardín de este Hospital, sobre Av. Italia, frente a frente con la cruz y a la estatua del papa, se yergue el único monumento existente en nuestro país en homenaje al día 20 de setiembre de 1870 en donde las fuerzas patrióticas logran unificar Italia. Es simbólico que hoy, aquí, estemos justamente homenajeando a aquel que dio la fuerza espiritual y su coraje para unificar Italia, y es ejemplo del masón entregado a la causa de lograr un mundo mejor para todos.

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Hermanas y Hermanos,

Señoras y Señores,

El 28 de abril pasado, invitado por la Gran Logia de Italia y también homenajeando al Héroe por el 200 aniversario de su nacimiento, tuve el honor de dirigirme a un selecto público que desbordaba el Teatro de la Juventud de Génova, dando una conferencia sobre “ La influencia del pensamiento garibaldino en la conformación republicana uruguaya ”.

Finalizando la exposición, señalaba a la intención de los hermanos y hermanas masones presentes, así como de académicos y público en general:

“Si la construcción del futuro pasa por la unidad de la humanidad, por la libertad y por la justicia, no necesitamos mucho más que beber de las fuentes garibaldinas, para encontrar el coraje en la edificación de un mundo nuevo”.

Porque, ¿qué es y para qué fue creada la masonería?. Hay muchos matices en la respuesta, de acuerdo a la pluralidad de pensamiento existente en la masonería. Pero lo que está claro, y en lo que todo el mundo está de acuerdo, es que la masonería fue creada para ayudar al perfeccionamiento individual y para aportar al mejoramiento de la Humanidad. O lo que es lo mismo, construir un mundo diferente, siempre aspirando a que sea más pacífico, más armónico, más justo y libre, más fraterno, en definitiva más humano. Que esos son los ideales de la masonería, resumidos en su lema de Libertad, Igualdad y Fraternidad. A esa tarea se han abocado los masones desde siempre. Por ello es que cuando hablamos de la masonería y los masones no podemos dejar de mencionar las múltiples actividades a las que se han abocado nuestros ancestros masones, y lo que han dado a la humanidad para su progreso. Por ello cuando miramos el Panteón de ilustres masones nos asombramos de lo que ellos han dado en todos los terrenos del quehacer humano. No quiero hacer una lista, pero solo mencionar algunos para situarnos, como Mozart en el campo de la musica, o Voltaire en la filosofía, o Josephine Baker en el arte del espectáculo y en la filantropía, o Henry Dumont creando la Cruz Roja , o los hermanos Lumiere creando el cine, o Henry Ford en la industria automovilística, o Maria Desraime por los derechos de la mujer, o San Martín, Bolivar, Benito Juarez, José Martí, Sandino o Haya de la Torre luchando por el progreso de nuestras patrias, o el filosofo Krause, Saenz del Rio, Sarmiento o Elbio Fernandez luchando por la educación imparcial para todos; sin olvidar a los miles de mártires masones que dejó el combate contra el oscurantismo de la Inquisición , del franquismo, el nazi-fascismo o el comunismo, así como otros totalitarismos de cualquier signo. O Flora Tristán, la abuela del pintor Gauguin, que ya hacia 1830 defendía los derechos de los indígenas americanos, de los cuales ella era descendiente y ya en aquella época combatía la violencia doméstica, de la cual ella mismo fue víctima; o Louise Michel, combatiendo codo a codo con otros masones en las trincheras de la Comuna de Paris.

¡La Comuna de Paris!

Hace solo unos días, en una tarde lluviosa y solitaria, fui a reclinarme en silencioso homenaje, en el Muro de los Federados, en el cementerio de Pere Lachaise en Paris, a cuyos pies se abrieron las tumbas que recogieron los cadáveres fusilados de muchos “comunards” entre ellos muchos masones. Como también fui a reclinarme en el lugar en donde el fuego terminó con la vida de Jacques de Molay, el último Gran Maestro de los Templarios. Y fui a reclinarme, Hermanos y Hermanas, Amigos y Amigas todos, en humilde homenaje, porque en el corazón de cada Francmasón, hay un lugar para todos aquellos que en la coherencia de sus ideales han dado hasta lo más sagrado – como son sus vidas – por sus ideales, por la libertad y la justicia.

Y por supuesto, tenemos a nuestro Hermano Masón José Garibaldi, que recorrió dos mundos al servicio de sus ideales. Si necesidad hubiera de demostrar que los Francmasones están al servicio de la Humanidad , con estos ejemplos se acabarían las dudas, ¿no es cierto? Y podríamos seguir dando ejemplos, sin olvidar a aquellos Hermanos y Hermanas anónimos, que día a día, silenciosamente, intentan aplicar nuestros ideales de servicio y dedicación a la causa del progreso humano.

Nuestra Institución, el Gran Oriente de la Francmasonería Mixta Universal propone a todo hombre, a toda mujer de buena voluntad, deseosos de crecer y ser mejores personas, y de dar lo mejor de si a la causa del Humanismo, un camino basado en tres aspectos:

Una vía iniciática , de crecimiento personal espiritual, interior a la persona, para que pueda conocerse mejor a si misma y ser más completo como individualidad. Y para ello recurre al aprendizaje del universo simbólico, que por sus propias características no podría nunca ser encerrado en una interpretación fija, inmutable, sino a riesgo de dejar de ser un símbolo y convertirse en un fetiche canalizador del pensamiento dogmático.

Una vía intelectual , a partir del estudio sobre la realidad, y del intercambio racional y dialogado, donde cada uno de nosotros pone en duda racionalmente sus propias certezas y acepta que cada uno puede tener una cuota parte de la verdad, negando las verdades absolutas totalizantes y dogmáticas. Es de esta forma, que todos y cada uno de nosotros puede ir forjando en su libre albedrío, y desde el libre examen, la elaboración de su propio pensamiento. El librepensamiento.

Pero también la masonería invita a sus miembros a transitar por la vía cívica . No es pensable un masón aislado en una torre de marfil. Cada hombre y cada mujer francmasón sabe que él puede ser mejor persona, si comprende mejor la comunidad en la cual está inserto; si forma parte de la misma, si colabora con ella y da todo de si para mejorarla, pues todo masón y toda masona sabe que mejorando su comunidad, él o ella también mejoran, en un proceso infinito de intercambio mutuo.

Entonces si tuviéramos que definir lo que es un masón, podemos decir que es un hombre o una mujer libre, honesto, humilde, escrupuloso, que conoce sus límites, que sabe cuanto le falta aun para tener más conocimiento y sabiduría, que hace lo posible por ser mejor persona, y al mismo tiempo, desarrolla una capacidad de servicio a los demás, trabajando para que su entorno, su comunidad, la sociedad de pertenencia, y por ende para que la humanidad sean un poco mejor, más justa, más fraternal, más humana.

Nuestro H.·. José Garibaldi es un ejemplo superlativo de un masón consecuente con los ideales de nuestra Institución. Su pensamiento y acción han sido expuesto en cantidad y calidad por muchos estudiosos, y no deseamos ser sobreabundantes. Sin embargo queremos rescatar algunos de aquellos valores que hacen de Garibaldi un ejemplo de modernidad, y una inspiración para la masonería actual en la construcción del futuro.

La Unidad . Garibaldi luchó empecinadamente por unir su pueblo, fragmentado, ocupado por el extranjero, dominado. Resignó todo por la unidad italiana. En la época de consolidación de los grandes estados nacionales europeos, Italia aun no existía como tal. Garibaldi hizo todo lo posible y necesario para que esa idea de unidad prosperara. Y toda su lucha lo llevó por ese camino, aun teniendo que enfrentar la adversidad de los localismos y los espíritus estrechos. En Montevideo, agrupó a todos los italianos bajo una bandera patriótica, pero supo unirse a los criollos para luchar por una causa que creía justa. Hoy a nosotros nos toca vivir otro momento de la historia. Los estados nacionales se empequeñecen frente a la emergencia de los conglomerados multinacionales, y muchos estados, particularmente los pequeños y medianos ven su soberanía particularmente restringida ante la enormidad de los poderes económicos mundiales.

El futuro verá crecer los grandes bloques, y si nosotros no damos pasos muy firmes y decididos de unidad regional, que vayan más allá de simples acuerdos comerciales, si no avanzamos hacia la creación de una ciudadanía regional, con un parlamento electo, con acuerdos políticos y económicos, va a ser cada vez más difícil insertarse positivamente en el actual proceso en curso de mundialización. Por ello debemos luchar por la unidad latinoamericana amplia, necesaria, tal vez con varios niveles, donde el MERCOSUR puede ser uno de ellos. Pero sin dejar de plantearse unidades más amplia a escala planetaria. Pero lo que no se debe hacer es resignar esa oportunidad, pues ello agravaría nuestra brecha con los procesos en curso.

Este llamado a la unidad para hacer frente a los grandes desafíos de la época, también cabe para la masonería. Garibaldi, respecto a las tareas de su época, señalaba: “ …la unidad masónica conducirá a la unidad política de Italia”. Pero también advertía: “hay que dejar de lado las pasiones profanas y en conocimiento de la alta misión que la institución masónica nos ha confiado, cumplir en crear la unidad moral del país” .

Garibaldi siempre luchó por la unidad de la masonería, y en ese rol, fue protagonista de la unidad de dos regímenes masónicos: Memphis y Misraim en una sola estructura.

Nosotros hoy estamos frente a nuevos desafíos. La masonería en nuestro país presenta una pluralidad de opciones. Pero muchas veces pareciera que compartiendo un mismo ideal genérico, una cultura específica, sin embargo no se diera importancia a los matices que esa cultura y pluralidad implican, estando cada uno encerrado en su círculo. Nos ha sucedido a nosotros, por ello no responsabilizamos a nadie. Es hora de empezar a terminar con una etapa. Tenemos una pluralidad de opciones masónicas instaladas en nuestro país, y debemos avanzar en la aceptación de las mismas. La unidad en la diversidad debiera ser la tendencia principal. Nosotros estamos dispuestos de manera prudente a tomar nuestra responsabilidad en esta búsqueda, siguiendo nuestro tradicional legado de ser un centro de unión para unir lo que está disperso. Pero no vamos a aceptar la existencia de potencias masónicas que se arrogan derechos de diktak o hegemonismos propios de una época felizmente en fase de superación. Garibaldi nos inspira, y en las tareas que tenemos debemos tener la mente y el espíritu bien abiertos para que los masones y aquellos que no lo sean, pero que comparten estas inquietudes por un mundo mejor, podamos trabajar juntos, la mano en la mano por el progreso humano.

La Libertad , fue un valor encarnado vivamente por Garibaldi. El lo dijo de esta manera: “ … es deber de todo hombre libre luchar por la libertad, en cualquier lugar en que haya tiranía, sin distinción de tierra ni de pueblo, porque la libertad es patrimonio de la humanidad” .

Este aspecto libertario de Garibaldi, es propia de una concepción republicana profunda, ideales que Garibaldi sostuvo durante toda su vida, aun cuando debió resignar buena parte de esos ideales en pro de la unidad italiana. Los ideales republicanos tiene dos componentes valóricos básicos, de los cuales se derivan todos los otros componentes formales de los regímenes políticos republicanos.

1) Una concepción “anti-tiránica”, contraria a toda dominación. Es decir, la reivindicación de la libertad como esencia común a toda idea del republicanismo, y

2) La persistente defensa de ciertos valores cívicos, indispensables justamente para lograr la libertad deseada.

Los valores esenciales que el republicanismo exalta, sin dudas son: la igualdad, la simplicidad, la prudencia, la honestidad, la benevolencia, la frugalidad, el patriotismo, la integridad, la sobriedad, la abnegación, la laboriosidad, el amor a la justicia, la generosidad, la nobleza, el coraje, el activismo cívico, la solidaridad, y de una manera genérica, abarcativa de la actitud republicana, el compromiso con la suerte de los demás.

Entonces, cuando hablamos del republicanismo, estamos hablando de algo más que una teoría; estamos haciendo una referencia a un estilo de vida particular que debiera ser la de un ciudadano virtuoso, al servicio de su comunidad. Y de una propuesta de organización social, donde la idea básica es la independencia del ciudadano.

Esta concepción republicana fue la de Garibaldi, y de la cual él fue ejemplo viviente, y está absolutamente vigente hoy día.

Pero, si estamos hablando de la necesidad de ampliar la esfera del estado nación para avanzar hacia una unidad política, social y económica mayor, con los procesos de integración, debemos también profundizar en qué sistema político debe cimentarse esa integración, para que ella esté al servicio de los pueblos y no de los solos intereses económicos, o de elites de poder ocupadas solo en solventar sus propios y mezquinos intereses. Por ello es hora de impulsar un republicanismo sin fronteras, trabajando para que esos valores del republicanismo que señalábamos más arriba, tengan una vigencia cierta en un contexto dominado por la desafección ciudadana de lo político y la desconfianza en la capacidad de la democracia de resolver los problemas de los ciudadanos, como reveló hace poco tiempo una encuesta a nivel latinoamericano. Tenemos que luchar por la reimplantación de una concepción republicana del servicio público, y hoy más que nunca, establecer que la masonería es la conciencia de la República , atenta a que los valores de sociedad propias al republicanismos retomen el vigor que no debiera nunca haber perdido.

Otro aspecto absolutamente actual de Garibaldi es el cosmopolitismo . Garibaldi luchó por su Italia. Pero, para él las fronteras no eran físicas, sino valóricas. Luchar por la libertad para él no tenía fronteras. Y él era un ciudadano del mundo. Fue un orgullo para él ostentar el título de “Ciudadano de la República ” que el gobierno de Don Joaquín Suárez le otorgara. Es que en su combate él se sintió siempre en su casa sea en Brasil, Argentina, Uruguay, Francia o Italia, allí donde luchaba por los valores que eran su vida. Y esto era posible porque Garibaldi encarnaba la idea del siglo de las Luces, y él compartía esos valores que son universales. Los valores del Humanismo que coloca al ser humano como el centro de toda cosa, de toda reflexión, de toda iniciativa.

Estos son valores que nos impulsan a ir hacia los otros, ir al encuentro de los otros. Esto significa apoyar la mundialización, si, pero la mundialización intelectual, la mundialización del intercambio y del diálogo entre los pueblos, las culturas, los continentes.

Hoy cuando el mundo deviene una inquietante “aldea planetaria”, con sus atrocidades, sus egoísmos, las desigualdades, la prepotencia de los hegemonismos y el chantaje de los terroristas, la violencia y la explotación del otro, verificada cruelmente en la esclavitud de los niños y la opresión de la mujer, trabajar por el cosmopolitismo de las ideas, del pensamiento, de los seres y de las culturas representa el futuro, y es el solo medio de conocerse, y de crear las condiciones para vivir juntos a escala planetaria, con fraternidad, con justicia, con dignidad. Y en esto también Garibaldi nos inspira. La masonería tiene entonces un gran desafío, que es construir los valores de un encuentro a escala planetaria que permita echar las bases, construir la civilización humanista del futuro.

Deseo abordar ahora un aspecto de Garibaldi que necesita de una interpretación. Conocido es el anticlericalismo de Garibaldi. ¿Esto significa que Garibaldi estaba en contra de la o de las religiones?. Nada más lejos. Y me remito sólo al hecho de que Garibaldi se casó con Anita por la Iglesia , en Montevideo. Garibaldi no estaba contra la religión, sino contra la Institución eclesiástica porque ella representaba un dogma que oprimía espiritualmente y un poder político terrenal que impedía la unidad italiana. Claramente Garibaldi estaba contra la fusión del poder político estatal con el poder religioso. Pregonaba la separación de la iglesia y el Estado como un elemento fundamental del progreso social, pues en su concepción, que es la concepción masónica, el Estado no debe tener ni religión ni ideología política “oficial”, ni representar ninguna tendencia en ese sentido. El Estado debe poseer una neutralidad en materia ideológica o religiosa que le permita ser una garantía para todos, sean creyentes o no en esas ideas, pues el estado ve ciudadanos soberanos y no adherentes a tal o cual idea o creencia.

Esta idea masónica, de la que Garibaldi fue un abanderado, principalmente por que el poder temporal del papa era un obstáculo a la unidad italiana, continúa vigente, en la medida de que existen aun muchos lugares donde no existe todavía la separación entre religión y estado, y los ciudadanos deben sufrir en carne propia las arbitrariedades del poder político en nombre de un dogma religioso o ideológico.

Pero otra vertiente se hace luz. Los días 2 y 3 de junio últimos, tuvo lugar en Estrasburgo – capital política de Europa – la Reunión Masónica Internacional , donde estuvieron presentes cerca de 100 organizaciones masónicas de todos los continentes. Esta reunión fue convocada por el Gran Oriente de Francia , entidad masónica fundada en 1728, la más importante de Europa, y un referente internacional para la masonería de progreso. Nosotros representamos a Uruguay en dicha reunión.

En las conclusiones de este Encuentro, se destaca que, de la misma forma que los masones y los hombres y mujeres de progreso luchaban por separar la iglesia del estado en el siglo XIX, hoy el combate es por la separación de lo económico de lo humano. Construir la nueva civilización del futuro, en la etapa de la mundialización, presupone esa separación, para que ese proyecto signifique la humanización de la mundialización, es decir, no más el hombre al servicio de lo económico, sino lo económico al servicio del hombre. La condición de la economía, de lo social y del trabajo debe ser el desarrollo humano. Y nuestro gran objetivo en la construcción de la nueva civilización humanista a escala planetaria debe ser trabajar para el desarrollo humano, para que la persona humana pueda ser más libre, más fuerte, más sabio, con más conocimientos, para que el ser humano pueda ser más feliz. Esto implica luchar contra nuevos dogmas, los dogmas mercantilistas, donde el ser humano es una mercancía más, alienada por un valor económico. Entonces debemos decir No! a esta nueva perspectiva, pues decir no a la reducción de las relaciones humanas a las simples relaciones económicas, es decir Si! al Humanismo, es decir Si! a la construcción de un futuro de libertad y justicia, es decir Si! al ser humano como centro de la idea humanista. Ello implica profundizar nuestra reflexión sobre la gobernanza de un mundo cada vez más inquietante y difícil de discernir su orientación, y generar estados de conciencia colectivos en todo el planeta, de manera de encontrar un horizonte de luz que nos de esperanzas.

Y por último, quiero hacer referencia a otro valor de Garibaldi, absolutamente actual. Es el que se refiere a la sensibilidad social . Garibaldi no solo luchó por el derecho de las naciones. Luchó también por el derecho de los esclavos, los explotados, los oprimidos de toda clases, los desheredados de todo. Luchó por la igualdad de hombres y mujeres. Cuando los obreros surgieron a la luz con sus reivindicaciones y se organizaron internacionalmente, Garibaldi dio su respaldo sin matices. Hoy esta debe seguir siendo una conducta y un valor fundamental: el servir a los demás pasa, sin dudas, por desarrollar la solidaridad hacia los sectores más débiles de una sociedad, aquellos que no pueden recurrir a nadie, aquellos que se encuentran agobiados por la soledad, la pobreza, el desinterés, y en particular, los niños y los ancianos. Debemos impregnar nuestras mentes y nuestros corazones de que una sociedad será tan fuerte, como el más débil de sus integrantes, para de esta manera entender que una sociedad bien organizada no puede no atender en absoluta prioridad a quienes sufren, están marginalizados, sufren la violencia o son explotados.

Hermanas y Hermanos, amigos todos,

Como hemos podido ver a lo largo de las reflexiones, expresadas en la noche de hoy, Garibaldi desde la perspectiva masónica, tiene una real vigencia. Garibaldi es entonces y bien una fuente de inspiración para ayudarnos a encontrar una orientación, una perspectiva, enfocada a los problemas a que nos vemos enfrentados en la actualidad. Naturalmente, estamos hablando de una fuente de inspiración. Pero que formidable fuente de inspiración podemos tener a nuestro alcance!!.

Garibaldi fue promotor de los ideales que son los de nuestra Francmasonería: ideales de democracia, ideales republicanos. Hoy necesitamos de su ejemplo de combatiente para luchar por el Humanismo, la Libertad, la Unidad de los pueblos, la sensibilidad social y el cosmopolitismo que su ejemplo encarna.

En estos 200 aniversario del nacimiento de Garibaldi, saquémoslo del bronce, estemos orgullosos de lo que nos dio, pero sobre todo, sobre todo, Hermanos y Hermanas, Amigos y Amigas, seamos dignos continuadores de su gesta libertaria. Qué esta, y no otra, es la proyección masónica para el siglo XXI.

Viva para siempre nuestro Querido Hermano José Garibaldi.

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