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UNA SORPRESA DEL DÍA DEL PATRIMONIO

UNA SORPRESA DEL DÍA DEL PATRIMONIO | MASONES QUE DAN LA CARA

Dia-del-Patrimonio  UNA SORPRESA DEL DÍA DEL PATRIMONIO Dia del PatrimonioUna sede de la masonería se abrió por primera vez al público. Se trata de una de las tres corrientes que existen en Montevideo, la única que permite hasta el momento la participación de las mujeres. Si bien el recorrido permitió una primera aproximación a su historia, templos y símbolos, casi todos sus secretos siguen siendo impenetrables para los “profanos”.

SALVADOR CANTERO

EL CARÁCTER SECRETO de la masonería y la gran influencia que muchos de sus miembros han tenido a lo largo de la historia y conservan hoy en diversos ámbitos – en Uruguay y en el mundo – han hecho que se la considere antes que nada como un centro de poder. Los masones aseguran que no es así que no se mueven en secreto sino que sólo son discretos o reservados- y que su único objetivo es contribuir a una sociedad más humanista, justa y tolerante.

El sábado 18 y el domingo 19 abrió sus puertas al público el Gran Oriente de la Francmasonería Mixta Universal (GOFMU), en la calle San José 934. Allí existen dos Templos donde funcionan los distintos talleres – o logias – en que están distribuidos sus integrantes:

uno está decorado según los principios del rito “francés moderno” y otro de acuerdo con los del rito “escocés antiguo y reconocido”. Según explicaron los anfitriones, que en esta ocasión dieron la cara y dialogaron con los visitantes, es en esos ámbitos donde los masones reflexionan y deliberan, en pos de su enriquecimiento espiritual y crecimiento intelectual que después – como personas y jamás como institución – deben verter en la actuación cívica que obligatoriamente deben tener, ya sea en política o en el campo social, sindical, cultural, deportivo o filantrópico.

UNA CUESTIÓN DE GÉNERO.

El GOFMU está instalado en una casa de altos que hasta hace pocos años albergó a varias oficinas de la ANEP. En la puerta de calle no hay chapa ni signo alguno que identifique la sede masónica. Sólo en Montevideo los masones desarrollan sus actividades en tres locales que pertenecen a otras tantas “obediencias” que no mantienen vinculaciones orgánicas entre sí: la tradicional es la Gran – Logia de la Masonería del Uruguay, fundada en 1856,que tiene su sede en la calle Mario Cassinoni 1481; el Gran Oriente del Uruguay, que funciona en la calle Minas 1064, y el GOFMU, que es la corriente más nueva y la única en Uruguay que admite mujeres.

En todo el mundo la masonería fue, hasta hace poco, una institución casi exclusivamente masculina, aunque contó entre sus filas a algunas mujeres célebres (Josephine Baker y Gabriela Mistral, entre muchas otras). Desde diciembre de 2002 el GOFMU, cuya personería jurídica fue otorgada por el Ministerio de Educación y Cultura en junio de 1999, tiene una Gran Maestra: la Escribana MyriamTardugno Garbarino. Los orígenes del GOFMU se remontan a los comienzos de la década del 90, a partir de una visita a Uruguay de dirigentes masones de distintos países europeos y latinoamericanos. En torno a ellos se reunió un grupo de personas que encontraba dificultades para su inserción en las entidades masónicas que existían hasta ese momento y que eran partidarias, por un lado, de la participación de personas de ambos sexos y, por otro, de nuclearse en una organización que, sin renunciar a los principios masónicos tradicionales, fuera más liberal, más moderna y más abierta que las existentes en el país. Entre otras banderas, los fundadores tomaron la de la integración en el MERCOSUR y la defensa del laicismo en la enseñanza. Entre 1994 y 1999 se crearon varias logias y talleres, entre otras las que llevan los nombres de Librepensadores, José Garibaldi, Armonía, Fraternidad y José Miguel Carrera.

Durante la visita autorizada el último fin de semana, el público recibió un folleto con información sobre la historia de la masonería universal y en especial sobre el GOFMU, y varios hombres y mujeres de la “obediencia” guiaron a los visitantes por la exposición, que incluyó libros, documentos, retratos y diversos objetos, vestimentas y ornamentos del ritual masónico. En varios materiales se mencionaba a masones ilustres del Uruguay y de otros países, todos ellos fallecidos*.

La identidad de los vivos – con excepción de los grandes maestros – permanece oculta, debido a la persecución de que han sido objeto a lo largo de la historia en distintas partes del mundo – en tiempos de la Inquisición y, más recientemente, durante el nazismo, el comunismo y el franquismo- y la discriminación laboral, que a su juicio, continúa operando actualmente. Otro motivo que las autoridades del GOFMU invocan para explicar la reserva que rodea a sus actividades es que se trata de una garantía para la libertad de pensamiento de sus miembros, evitándose así que puedan manejarse públicamente las posiciones que se expresan libremente en las deliberaciones de los talleres.

En la tarde del sábado hubo una charla que estuvo a cargo del Licenciado Elbio Laxalte Terra, de 54 años, quien se presentó como economista y funcionario de ANTEL.

LA HISTORIA OFICIAL.

En su disertación Laxalte resumió algunas informaciones contenidas en anteriores presentaciones del GOFMU, tanto en su página web como en algunas notas periodísticas**.

Recordó, por ejemplo, que la masonería se inspira en los mismos principios que la revolución francesa -libertad; igualdad y fraternidad, aunque reconoce fuentes de influencia ya en el antiguo Egipto, hace 4.500 años, y en la construcción del templo de Salomón, mil años antes de la era cristiana, cuya historia recoge el Antiguo Testamento (las tres columnas de su fachada son infaltables en los ámbitos de reflexión y deliberación de la masonería). Evocó asimismo la incidencia de la masonería en distintos períodos de la civilización: la antigua Grecia, Roma, la Edad Media, el Renacimiento italiano, hasta llegar al punto de inflexión alcanzado el 24 de junio de 1717, en Londres, con la conformación de la Gran Logia de Londres y la codificación de los principios masónicos en las Constituciones de Anderson, que consagró una nueva “religión” – en el sentido de “re-tigazón”- fundada en la unión de lo que es diferente y en la tolerancia como factor de progreso.

Laxalte explicó el organigrama de su “obediencia” y el significado de algunos términos del vocabulario masónico. La Gran Asamblea, que se reúne anualmente, está constituida por delegados de los distintos talleres del GOFMU y elige al Consejo de la Orden, una suerte de Poder Ejecutivo encabezado por el Gran Maestro, que es a la vez el presidente de la federación de logias que constituye la “obediencia”. Existe también un tribunal masónico, que hace las veces de Poder Judicial de la entidad.

Los grados son las etapas de la educación, que comienzan con un período de iniciación y que conducen sucesivamente a los niveles de aprendiz, compañero y maestro. Los talleres son presididos por un “Venerable Maestro” y en ellos también desempeñan tareas otros maestros llamados “oficiales”. Los profanos son las personas no iniciadas y es así como el mundo ajeno a la masonería es “el mundo profano”.

A diferencia de otras “obediencias”, el GOFMU no exige a sus integrantes la aceptación de un principio superior, denominado el “Gran Arquitecto del Universo”, sino que reconoce el dominio exclusivo de la conciencia individual en materia de los temas meta-físicos.

En cuanto a las finanzas, Laxalte señaló que para no depender de nadie, ni crearse obligaciones o compromisos inconvenientes, el GOFMU se financia exclusivamente con el aporte de sus miembros (cuotas de 300 pesos mensuales aproximadamente).

En materia religiosa, afirmó que existen masones creyentes y no creyentes, y entre los primeros, fieles de distintas religiones, entre ellos católicos, protestantes, judíos y musulmanes. Según Laxalte existen masones en las tres principales fuerzas políticas y también algunos en el Partido Independiente. De ese modo espontáneo e implícito Laxalte – que es convencional del Partido Colorado — se apresuró a salir al cruce de otra creencia popular sobre la masonería tan extendida como la de su funcionamiento clandestino – de logia, como suele decirse — en distintos ámbitos de toma de decisiones, que es su alta concentración de sus miembros en el partido de gobierno y en especial en el Foro Batllista.

Laxalte sostiene que los desafíos del tercer milenio y en particular las condiciones que imperan en la sociedad globalizada hacen que los principios morales y éticos en que se funda la masonería lejos de estar perimidos, se encuentran más vigentes que nunca.

Publicado previamente en Semanario Brecha – Montevideo
24 de setiembre de 2004

*) Entre los uruguayos -se incluyó a Dámaso Antonio Larrañaga, uno de los muchos sacerdotes que integraron la masonería uruguaya, según se explicó. Además de la gran incidencia de Larrañaga en la historia nacional del siglo XIX, la Universidad Católica lleva su nombre en su propia denominación.

**) Laxalte concedió una entrevista a la revista Posdata el 17-lX-99 y Tardugno lo hizo a La República de las Mujeres el 28-11-04; ambos artículos han sido tomados en cuenta para la elaboración de esta nota.

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