Gran Oriente de la
FRANCMASONERÍA MIXTA UNIVERSAL

Libertad - Igualdad - Fraternidad
Libertad Absoluta de Conciencia

COMUNICADO DE PRENSA 
 

 

Carta enviada al entonces candidato, hoy Presidente electo de los uruguayos, Dr. Tabaré Vazquez, así como a todos los candidatos presidenciables, antes de las Elecciones Nacionales del 31 de octubre de 2004, exponiéndole las esperanzas y expectativas de los francmasones del GOFMU respecto al futuro del país.

 

Esta Carta de octubre del 2004, tomó gran notoriedad y fue ampliamente divulgada a partir de su publicación el Semanario Búsqueda de Montevideo, el 16 de diciembre de 2004.


 

LOS FRANCMASONES AL PROXIMO PRESIDENTE DE LA REPUBLICA



Respetable Ciudadano:


Los hombres y mujeres francmasones, que conforman el Gran Oriente de la Francmasonería Mixta Universal, desean dirigirse a Uds. a los efectos de hacerles llegar su mensaje positivo con motivo de los próximos comicios nacionales.

Si bien la Francmasonería no interviene en política partidaria, ella - a partir de sus ideales de Libertad, Igualdad y Fraternidad - tiene por misión el perfeccionamiento individual de sus miembros, y a través de esa vía el mejoramiento de la sociedad. Por ello, todo aquello que tiene que ver con el interés general de la misma no le es ajeno, y en una circunstancia tan trascendental como la actual, donde se elegirán las autoridades que regirán los destinos de nuestro país por un período relativamente extenso, desea expresar respetuosamente a quienes eventualmente revestirán esas elevadas responsabilidades, sus puntos de vista, sus anhelos y sus esperanzas.

No pretendemos detentar la Verdad. Sí la responsabilidad que nos viene de la herencia de nuestros ancestros, pues, efectivamente, de ellos recibimos nuestros principios democráticos y republicanos, ideales que históricamente supieron extender y defender al precio, muchas veces, de sus propias vidas. Esta tradición que nos une a lo mejor que ha dado la modernidad en Occidente, desde las luchas independentistas de las Colonias Americanas, pasando por la Revolución Francesa, por las luchas liberadoras de América Latina, y por las resistencias a las grandes doctrinas totalitarias, es la que llega hasta nosotros hoy, lo que, responsablemente nos hace valorar lo que tenemos, y ambicionar ir a más, en pro del bien y de la felicidad pública hoy, y de la construcción de un futuro mejor para nuestra Sociedad, y por esa vía, para la Humanidad toda.

Por todo ello, los Francmasones del Gran Oriente de la Francmasonería Mixta Universal:

1) Anhelamos que nuestros próximos gobernantes sean los abanderados de una gran campaña en pro del reforzamiento de los valores republicanos: Libertad, Igualdad, Solidaridad, Tolerancia, Paz. En especial, anhelamos que estos valores impregnen el accionar de los Hombres y Mujeres públicos, y que la humildad y austeridad en las tareas de gobierno sea un espejo en el que pueda reflejarse toda nuestra sociedad, todos y cada uno de los uruguayos y uruguayas.

2) Anhelamos que la magnifica solidaridad que nuestra sociedad despliega - muchas veces espontáneamente - a favor de sus miembros más desfavorecidos, sea una virtud republicana ejemplar que involucre activamente a todas las instituciones públicas, nacionales, municipales, organizaciones sociales y empresariales. Ellas deben ser el puntal de la solidaridad social, coordinando y apoyando un gran esfuerzo para levantar y darle oportunidades a los más débiles, y evitar la caída de sectores sociales hacia situaciones de marginalidad sin esperanza. Pero siente también que quienes tienen más, deberían hacer un esfuerzo mayor, vencer la indiferencia egoísta, y sentirse partícipes activos de una solidaridad que nos enaltezca como comunidad. Una sociedad será tanto más digna, como dignidad tenga el más humilde de sus miembros. Y esto nos compete a todos, entidades públicas y privadas, y a todas las personas como individualidades, en particular a aquellos que más tienen.

3) Anhelamos que toda reforma de las Instituciones del Estado, vayan en el sentido de su mejoramiento y modernidad, pero que su eficiencia se mida siempre con relación a quienes deben servir las instituciones públicas, que son los ciudadanos, sin distingo de condición, categoría o rol específico que cumplan. En particular, anhelamos de los dirigentes políticos iniciativas que no vayan en contra del rol social del Estado. Para los Francmasones, el Estado debe continuar siendo el escudo de los débiles y anhelamos que toda reforma del Estado no sólo no deteriore ese cometido sino que lo redimensione positivamente.

Por otra parte, un Estado democrático al servicio de sus ciudadanos debe tomar todas las precauciones para que dentro de la libertad de iniciativa económica no se perjudique a los sectores más débiles. Todos estos roles que debe cumplir un Estado moderno hablan de un redimensionamiento que no va en el sentido de su tamaño sino de su naturaleza. El Estado no puede pensarse como una empresa, pues su rol es administrar la “res publica”, el interés público, y no privado. Por lo tanto no se trata de achicar ni de agrandar, sino de fortalecer para que cumpla con idoneidad los roles a los que está destinado.

4) Anhelamos que se defienda más consecuentemente la educación gratuita, obligatoria y laica, como gran gestora de la igualdad de oportunidades. El acceso lo más igualitario posible al conocimiento hará ciudadanos más libres e iguales, más responsables y más conscientes en el ejercicio de sus derechos. Por otra parte, todo lo que haga la sociedad en materia de capacitación, es una inversión que hace en su propio futuro; en particular se debe prestar gran atención a las áreas vinculadas a los sectores que puedan ser fuertes en materia de desarrollo tecnológico y productivo.

5) Anhelamos que los fundamentos laicos del Estado uruguayo se potencien como garantía de un Estado imparcial que proteja la pluralidad de ideologías y de creencias, que es lo que sustenta la libertad y paz social de nuestra República.

Los valores que la laicidad fomenta son el pluralismo y la tolerancia, principios rectores de la democracia. Ello implica cerrar el paso a toda tentación política de lo confesional, al tiempo de brindar las garantías para la existencia de un espacio social de lo sagrado. Esta es la dimensión ética de la laicidad.

6) Consideramos que el sufrimiento humano no es causado por ningún poder superior al ser humano, sino por los efectos de decisiones tomadas en la organización social. Por lo tanto anhelamos que esa misma organización social, a través de sus instituciones públicas, tomen las iniciativas necesarias para proteger a sus sectores más carenciados, particularmente entre la población infantil y anciana, jugando un rol fuertemente activo en materia de prevención y protección, principalmente en lo referente a alimentación, salud, educación y vivienda.

7) Anhelamos que se continúe impulsando la integración entre los países de nuestro continente. Nuestro anhelo es que no se le dé la espalda al proceso de integración regional en el MERCOSUR, el que cuenta con activos sociales, culturales y políticos, muy positivos y de mayor alcance que el de las solas relaciones económicas. En particular, desearíamos avanzar hacia la construcción de una Ciudadanía del MERCOSUR, como un hecho mayor de integración latinoamericana.

8) Anhelamos que se pueda alcanzar realmente la igualdad de género en nuestra sociedad, más allá de los solos aspectos legales. Desearíamos que la paridad en la práctica y en todos sus órdenes se logre efectivamente en el país; particularmente en las instancias políticas y de gobierno. El respeto por la igualdad de género, tiene que impulsar también otras iniciativas, y entre ellas, nos gustaría ver concretadas las referidas a la educación sexual, la salud reproductiva y el embarazo adolescente. En el mismo orden de cosas, pensamos que deben profundizarse todas aquellas políticas tendentes a erradicar el drama de la violencia doméstica en la familia uruguaya.

9) Anhelamos que - más allá de las diferencias lógicas existentes entre diversos enfoques y distintas perspectivas que existen en nuestra sociedad - los uruguayos podamos con tolerancia y fraternidad encontrar el mínimo denominador común que nos posibilite marchar juntos, resguardando la unidad nacional, la integración, la estabilidad y la paz social; y esperamos que nuestros gobernantes sean el Centro de Unión que posibilite desplegar estos anhelos.


El próximo Presidente de la República, y las autoridades emanadas de la Soberanía Popular, pueden encontrar siempre en los Francmasones a interlocutores positivos, animados de un espíritu de progreso y optimistas frente al porvenir, pues la larga historia de nuestra Institución nos indica que siempre a un período de oscuridad sucede un período de luz, y no hay período de luz que no contenga en él su negatividad. Los Francmasones, que tienen vocación de reunir lo que está disperso, siempre estarán dispuestos para contribuir a la búsqueda del bien común y de las bases espirituales y valóricas que den fundamento a la unidad, cimientos esenciales del progreso individual y social de la comunidad.


Montevideo, Octubre de 2004.


 

Myriam Tardugno Garbarino
Serenísima Gran Maestra

Elbio Laxalte Terra
Soberano Gran Comendador



Gran Oriente de la Francmasonería Mixta Universal (GOFMU)
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