Gran
Oriente de la
FRANCMASONERIA
MIXTA UNIVERSAL
Libertad
- Igualdad - Fraternidad
Libertad Absoluta de Conciencia
LIBERTAD
PARA ZAFIYA HUSSEINI

Los hombres y mujeres francmasones del Uruguay, agrupados en el Gran Oriente de la Francmasonería Mixta Universal (GOFMU) repudian vehementemente por inmoral y atentatorio de los derechos humanitarios esenciales la condena a muerte por lapidación (enterrar a la mujer hasta el cuello, encapuchar su cabeza y apedrearla en público hasta su muerte) efectuada por la Corte Superior de la Shariá (Ley Islámica) de Gwadabawa del Estado de Sokoto en Nigeria, el 9 de octubre de 2001, en contra de la nigeriana Zafiya Husseini Tungar Tudu, una humilde mujer de 35 años, madre de cinco hijos, divorciada. Ha sido acusada de haber tenido un hijo sin estar casada.
El caso está siendo apelado ante la Corte de Apelación del Estado de Sokoto, el cual deberá expedirse entre tres posibilidades: confirmar la pena de muerte por lapidación; cambiar la pena por 100 latigazos por fornicar; o liberarla. Los argumentos presentados por la defensa de la acusada, son más bien de forma que de fondo y tienen el objetivo de liberarla de la pena de muerte.
Nuestra conciencia de hombres y mujeres libres exige la libertad inmediata de Zafiya Husseini.
Pero, más allá de nuestro deseo de que Zafiya sea librada de esa muerte atroz e injusta, lo fundamental que se destaca es la existencia aun en el mundo de métodos bárbaros y arcaicos de supuestas legalidades basadas en dogmas religiosos, como en este caso a través de la aplicación de la llamada Shariá o Ley Islámica, que tomó notoriedad en Afganistán, pero que es aplicada con mayor o menor rigor en muchos lugares del universo musulmán. Se destaca esa llamada ley islámica por la situación de inferioridad en que colocan a las mujeres, que no tienen derecho ni a ser dueñas de su sexualidad, ni a recibir un trato igualitario en materia legal. Son ciudadanas de última categoría. Situación agravada, como en el caso de Zafiya, cuando la mujer es de origen humilde.
Occidente ya pasó por situaciones similares bajo el régimen de la Inquisición, felizmente hoy superado, aunque queden nostálgicos del mismo; y las Naciones Unidas aprobó el 10 de diciembre de 1948 la Declaración Universal de los Derecho Humanos, que es uno de los puntos más altos del progreso del género humano. Es intolerable que en los comienzos del Siglo XXI y de un nuevo milenio, aun el oscurantismo haga estragos y la discriminación contra la mujer se mantenga, habiendo al mismo tiempo quienes lo justifiquen basados en la defensa de un mal llamado multiculturalismo.
Nuestra opinión de hombres y mujeres impregnados de espíritu de tolerancia y paz, pero defensores celosos de la libertad, la igualdad y la fraternidad entre los seres humanos, y entre las naciones, es que no hay ley superior que la del ser humano y sus derechos - que a nivel mundial está explicitada en la Declaración de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas – y que estos derechos deben estar por encima de cualquier ley parcial y atentatoria de los mismos, provengan estos de las culturas o costumbres tradicionales, de las normas religiosas, de las ideologías o de los poderes de un Estado.
Montevideo, Marzo de 2002.