LOS
FRANCMASONES Y LA LAICIDAD
Los Hombres y Mujeres Francmasones del Uruguay, ciudadanos responsables imbuidos de los valores y principios republicanos, sienten que es su deber cívico manifestar:
1) La laicidad es fundamento del orden político republicano, que concibe
el poder público al servicio de los ciudadanos y no como la representación
de una comunidad parcial, sea esta religiosa, partidista, clasista o cultural.
2) Desde
el punto de vista laico, la
soberanía recae sobre ciudadanos libres e iguales que deciden sobre la legitimidad
y ejercen el control del poder político, sin que deba tenerse en cuenta para
ello ninguna otra condición, como ser la pertenencia religiosa, filosófica-doctrinaria,
categoría socio- económico o étnica y cultural.
3) El
Estado laico es la garantía de la existencia
de una sociedad estable y plural, donde sus integrantes puedan adherir en
libertad a las doctrinas religiosas, filosóficas o morales de su interés y
convivir en paz.
4) Los
valores que la laicidad fomenta
son el pluralismo y la tolerancia, principios rectores de la democracia. Ello
implica cerrar el paso a toda tentación política de lo confesional, al tiempo
de brindar las garantías para la existencia de un espacio social de lo sagrado.
Esta es la dimensión ética de la laicidad.
5) La
laicidad es la garantía de la libertad absoluta de conciencia; libertad de creer o no creer, de manifestar o no
sus convicciones metafísicas, sin imposiciones de ningún tipo dentro de los
marcos legales generales que protegen la convivencia pacífica de los individuos.
6) La
Educación debe ser una preocupación
cardinal de los Poderes Públicos, ya que es gracias a ella que las personas
pueden llegar a hacerse dueñas de su propia libertad y superar la fatalidad
y el conformismo. En particular, rescatamos
el rol primordial de la enseñanza pública, laica, gratuita y obligatoria,
como formadora de futuros ciudadanos y ciudadanas en igualdad de condiciones,
independientemente del origen social, cultural, económico o de creencias de
los hogares de donde ellos provengan.
7) La
formación religiosa y el adoctrinamiento ideológico deben mantenerse fuera del ámbito de la Enseñanza Pública
financiada con los recursos aportados por todos, y ello no por odio a lo religioso
o a las distintas corrientes ideológicas, sino precisamente en beneficio de
la pluralidad de opciones.
8) Los
valores cívicos y democráticos
básicos, así como los de paz, tolerancia, solidaridad y respeto por la comunidad,
deben impregnar todas las enseñanzas que se impartan en los centros educativos,
incluidas aquellas que se refieran a la historia de las ideas y de las religiones
o al arte.
9)
Por último
los
Hombres y Mujeres Francmasones uruguayos manifestamos nuestro compromiso con
la defensa de los ideales y las instituciones laicas, expresiones de los principio
de la Razón, la Tolerancia y la Fraternidad; así como nos obligamos a
reflexionar acerca de los desafíos presentes y futuros de la laicidad, con
el objetivo de ampliar los horizontes de libertad de los individuos.
Montevideo,
Mayo de 2001.
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