La posición del GOFMU respecto a la Laicidad

 

Adjuntamos los siguientes fragmentos y documentos:

I) Constitución y Reglamentos

 

Art. 2 – Principios y fines

5) El Gran Oriente de la Francmasonería Mixta Universal se compromete a defender los ideales y las instituciones laicas, expresiones de los principios de la Razón, la Tolerancia y la Fraternidad”.

 

 

II) Reportaje de la Revista POSDATA al Gran Maestro del GOFMU 

 

Posdata:Ud. ha puesto énfasis en la importancia de la educación. En los últimos tiempos la jerarquía de la iglesia se ha hecho sentir fuertemente, solicitando ampliar los recursos destinados a la educación también hacia el sector privado. ¿Qué piensa la masonería mixta la respecto?"

 

Debemos ser claros al respecto. Defendemos las ideas e instituciones laicas, pues ellas son garantía de tolerancia, imparcialidad del estado frente a asuntos de índole privado, como es la libertad de conciencia y de adoptar la religión que se desea o de no adoptar ninguna. Todo lo cual es garantía de armonía y paz civil. La experiencia internacional nos indica dramáticamente que donde se privilegia el comunitarismo étnico, confesional o cultural, estallan las rivalidades y las confrontaciones, las sociedades se desgarran y dividen y eso conlleva situaciones lamentables para las personas y para las naciones. No deseamos esto para nuestro país. Empecemos entonces por no fomentarlo. Creemos en el rol esencial de la enseñanza gratuita, obligatoria y laica, como garantía de acceso a la educación en igualdad de condiciones para todos los niños de nuestros país. Este es un pilar de la República, y ha sido una de las claves de su progreso indiscutido como nación. Se puede modernizar, actualizar, tecnificar, pero sus valores de base, filosóficos, éticos, morales y cívicos deben perdurar. La laicidad es lo que garantiza también la libertad que tienen los padres, dentro de los programas nacionales, de elegir los centros educativos, públicos o privados que más les convenga a sus propósitos. Aquí naturalmente hay una discriminación positiva. La sociedad hace un enorme esfuerzo para dar oportunidades a sus niños provenientes de los sectores más débiles. Entonces quienes pueden o desean ofrecer a sus hijos una enseñanza especializada en materia religiosa, por ejemplo, pagan un plus que no lo harían si los chicos fueran a la educación pública. Me parece dentro de la lógica de las opciones privadas, que se deben respetar. Pero no es lógico retirar fondos del rol social de la enseñanza, para volcarla en actividades que – aunque legítimas – sin embargo privilegian a un sector minoritario de la población”.


 

III) II Gran Asamblea del GOFMU: Síntesis del Tema Social

"El concepto de laicidad es un concepto cambiante en el correr de la Historia. La concepción antigua lo limitaba a los hechos religiosos, el laicisismo moderno lo encontramos a partir del siglo XVI, principalmente en Francia al manejarse las ideas Humanistas. En los siglos XIX y XX ya pasa a estar referido a un significado que abarca a lo ideológico, sociopolítico y filosófico. En este desarrollo socialmente condicionado entendemos que en el siglo XXI el concepto de laicidad deberá caracterizarse por girar en torno a una postura que se defina también como esencialmente ética. La laicidad será una dimensión de la ética.

Durante 100 años, la laicidad estuvo centrada en torno a la necesidad de no presencia de la religión en los asuntos del  Estado y en la Enseñanza. Pero la laicidad actualmente no se limita exclusivamente a esa concepción, sino que gira en torno a la idea más amplia de que el Estado y sus instituciones no deben intervenir en el ámbito de la conciencia individual y colectiva. Históricamente se ha ampliado su referencia haciendo que hoy día se deba procurar que aquellos, actúen de una manera respetuosa de todas las ideas políticas, filosóficas, etc. así como de las personas y los grupos que las sustentan, y estos a su vez, entre sí.

Es decir, ya no es más solamente la libertad religiosa lo que debe desvelar a sus doctrinarios, sino que el principio que la orienta es el respeto recíproco de todas las ideas. Entendiendo además a la laicidad como el instrumento a través del cual la Razón pueda ser utilizada como un tamiz de las posturas dogmáticas.

De este modo las concepciones elaboradas por las sectas o las que se sostienen por los fundamentalismos de cualquier signo que mucho se han manifestado en éstos tiempos, son expresiones que nublan la Razón y por ello el principio de laicidad los abarca.

Un Estado laico permite, en un marco de igualdad de oportunidades, la libre comunicación de las ideas y el desarrollo pleno de la persona humana. Por ello esta concepción está asociada al concepto de la TOLERANCIA, al respeto que la sociedad le debe a cada uno de sus integrantes y a la posibilidad de que el libre albedrío desarrolle sus facultades.

La libertad de conciencia, no es excluyente sino abarcadora, no es limitada sino comprensiva. La laicidad es la garantía de la convivencia, es el equilibrio de nuestra sociedad, permitiéndonos igualdad de condiciones y formación para una libre elección posterior de acuerdo a nuestra filosofía. La laicidad es en nuestra sociedad como la plomada en nuestro Templo; y no podemos permitir su mengua... porque existe o no existe, en ello no puede haber medias tintas.

Por todo ello convocamos a estar conscientes frente a los embates dogmáticos que se puedan dar y especialmente ha actuar bajo todas las formas posibles para que ningún dogma acalle ninguna voz, ningún pensamiento y ninguna libertad.

 

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