ANEXO 2

EL EJERCICIO DE LA FRATERNIDAD EN MASONERÍA COMO SALARIO DEL MASÓN

 

 

Extractamos de la Síntesis final :

La Fraternidad es un valor que define a nuestra Institución. Es lo que nos lleva desde lo disperso a lo concreto, al unir a los Masones alrededor del mundo con un sentido de pertenencia y de mutuo apoyo en un objetivo compartido. Es también un desafío para el Masón en su proceso de aprendizaje, porque el considerar a otro como un Hermano implica elevar nuestra conciencia hacia la idea de que todos somos de una misma esencia, y ello induce a dejar de lado egos, resentimientos, juicios, para pasar a aceptar al H:. tal como es, poniendo al amor ante todo, y reconociendo que el yo - tu es sólo una apariencia más en este mundo de dualidades.

Al observar el Triángulo Equilátero, el Delta ubicado en el Oriente nos damos cuenta que sus tres lados son iguales. Esto es considerado en Masonería, como un símbolo de perfección, armonía y sabiduría. Uno de los lados representa la Libertad, que se adquiere buscando la Verdad, esforzándose por el camino de la Virtud (nuestra libertad). En el otro está la Igualdad: la Igualdad que tenemos entre nosotros y nuestra Igualdad Espiritual que debemos cultivar a pesar de nuestros fracasos.

La base del triángulo es la Fraternidad. Entonces se aclara que la Fraternidad, es la Tolerancia con relación a la Libertad y la comprensión con relación a la Igualdad. Es desde nuestra perseverancia en el trabajo, de nuestro respeto por el otro, y de una continua preocupación por los demás, que se vive la Fraternidad.

La libertad, la igualdad, fraternidad, serán siempre, como nos lo enseñaron nuestros ancestros, los medios y la norma de conducta para tratar de solucionar o resolver los problemas sociales de la humanidad, y como ha ocurrido siempre, no serán conducentes hasta que logremos conciencia de su real naturaleza.

La palabra “salario” proviene del latín salarium y éste a su vez de sal. Con ella se retribuía en principio a los soldados en la antigua Roma, dado el valor que tenía, y era en sí misma, un bien de cambio. Desde un punto de vista simbólico la sal, entre otras cosas, representa la unión por su capacidad de fundirse y disolverse, y por su poder de conservación, purificación e incorruptibilidad.

Aparece así como alimento espiritual, vinculado a la comunión y al hecho de compartir. El sentido de salario se amplifica y diversifica por sus connotaciones etimológicas, que lo llevan al campo del símbolo y lo alejan de lo puramente material.

Al igual que la sal en el agua, este salario nos une, nos funde. Por su poder nos purifica, ya que solamente el sentimiento puro y sincero del que se entrega sin esperar nada a cambio es verdaderamente fraterno y el que así lo experimente de corazón, se alejará de lo corrupto.

El salario del Mas.: es entonces un bien tangible, del que podemos sentir su peso, pero es por su esencia inconmensurable, como lo son los afectos.

No debe pues aceptarse o concebirse una fraternidad donde no reine la lealtad, debiendo ser protegida de la traición, de la hipocresía y de aquellos que en forma oculta intentan menoscabar el honor y el orgullo de algunos de sus Hermanos por intereses personales o por una ambición desmedida, poniendo en peligro la Institución de la que forman parte.

Es muy importante la resolución de conflictos entre Hermanos, ya que en el mencionado proceso las partes recompondrán o mantendrán su relación mejorando su comunicación. Estos conflictos no se resuelven sólo por la razón, sino que también con el corazón. Lo importante que nuestros hechos sean tan elocuentes como nuestras palabras.

La fraternidad es vivencia compartida. El no darnos tiempo para compartir con otros, nos va aislando y permitiendo, en muchos casos, que prosperen la indiferencia y los sentimientos egoístas, olvidando que es en comunión con el otro cuando realmente crecemos y nos enriquecemos. Es, además, en conjunto que podemos encontrar los caminos para resolver problemas, y darnos la fuerza necesaria para enfrentar las más duras adversidades de la vida.

La fraternidad es – por otra parte – lo que nos permite lograr la igualdad de género. La mixidad es uno de los máximos tesoros que tiene esta Obediencia, lo que la hace diferente y digna al defender los grandes principios progresistas, que nos recuerdan permanentemente que todos formamos parte de la Humanidad, sin distinción de raza, credo o género. La fraternidad es incompatible con cualquier tipo de discriminación.

Ahora bien, otra de nuestras obligaciones es llevar a la vida profana nuestra Luz Mas:., donde la fraternidad no es entendida en los mismos términos. La sociedad se encuentra corroída por falta de valores, cegada por intereses estrechos que distraen a los Hombres de lo verdaderamente importante.

El Hombre se ha transformado en el enemigo de sí mismo . El amor entre iguales poco se ve; poco se aprecian los gestos fraternos que muchas veces caen en saco roto, son mirados con desconfianza, desairados, ridiculizados, rechazados o resistidos en la mayoría de las oportunidades. Basta con dar una mirada a la historia de la humanidad para ver qué magro lugar se le ha dado a la fraternidad: las guerras, los campos de concentración, la tortura, la violación a los derechos humanos, o las más modernas omisiones como son las opresiones sociales, económicas, ambientales, políticas y culturales o las más directas a la persona como la polución, drogadicción, mecanización del hombre y de su existencia, publicidad subliminal que impulsa al consumismo o la censura a su libertad de pensamiento.

Es en ese ámbito donde el Masón debe extender su ideal de fraternidad. Es allí donde se pone a prueba lo aprehendido en el trabajo masónico, donde debe aplicar con destreza las herramientas que en la Logia aprendió a utilizar con aplomo y entereza.

Que la Fraternidad constituya un verdadero Salario para el Masón, equivale a comprender que el concepto de fraternidad en su ejercicio más pleno, dentro y fuera de los Talleres, constituye un fundamento esencial en el trabajo en bien del Progreso de la Humanidad.