ANEXO 3

LAICIDAD Y LIBERTAD DE CONCIENCIA

 

Extractamos de la Síntesis final :

Etimológicamente “Laicismo” proviene del griego “laicos ” que quiere decir que pertenece al “laos” es decir al pueblo.

En este sentido, lo que es laico es lo que pertenece al pueblo, o que proviene del pueblo, tomado por oposición al dominio de las castas u oligarquías, sean religiosas, gobernantes o de cualquier orden. Es decir que el Laicismo tiene que ver con el bien común, la cosa o el espacio público. Es el gobierno del espacio público por el público o mirado de otra manera, es el gobierno del pueblo por el pueblo, el demos , la democracia.

En ese contexto, cada individuo tiene el libre albedrío para adherir a cualquier ideología o religión que mejor le parezca, o de no adherir a ninguna, respetándose las libres opciones de cada uno, su singular cosmovisión, con el derecho a generarlas sin coacciones. La Laicidad contempla la más amplia libertad, como la libre expresión, y la libre posibilidad de acceso al conocimiento. Las omisiones, los falseamientos y/o tergiversaciones, los ocultamientos, etc, son formas de no respetar la Laicidad.

L a libertad de conciencia en todas sus manifestaciones (ideológica, de pensamiento, de expresión, etc.) no puede ser para el movimiento laicista uno más entre los derechos humanos, sino la condición insoslayable que da sentido a los mismos, el reconocimiento previo del ser humano individual como conciencia libre, capaz de reivindicar para sí los derechos fundamentales, y de exigir su ejercicio.

L a Conciencia, es la facultad que tenemos los seres humanos que nos permite conocer como son las cosas, la realidad, y decidir en su actuación qué está bien y qué está mal. Esta facultad entonces está íntimamente relacionada con la interioridad del ser, con su subjetividad, pero es un reflejo de la interactividad con lo exterior, natural o social.

Pero: ¿qué debe entenderse por Laicidad y Libertad Absoluta de Conciencia en estos tiempos?

La Laicidad es un pensamiento que llevado a la práctica trabaja a favor de la libertad de conciencia y por ende de la libertad del individuo y de toda la sociedad. Cree en el progreso, en la emancipación del Hombre, generando ese impulso necesario hacia la democratización, la justicia y la igualdad.

Es el conocimiento el que construye la conciencia, y al conocimiento se llega a través de la libertad para buscar la verdad. El Laicismo es el camino a la libertad del individuo y al cultivo de la capacidad de elegir. Es el ejercicio de una libertad razonable, que conlleva la consecuente obligación de responsabilidad sobre uno mismo, en sus actos y acciones.

Por eso, la Educación Laica es de una importancia estratégica, pues es a través de ella que se facilita el acceso al conocimiento objetivo, basado en los resultados del progreso de la ciencia.

Por todo ello, el Estado Laico no puede reducirse a un mero cuadro jurídico. Este ha de promover lo que fortalece en cada futuro ciudadano la libertad de conciencia. Ésta no solo es independencia hacia todo tipo de tutela, sino más radical y positivamente es la construcción de autonomía, o sea, la facultad de darse a si mismo sus pensamientos y sus leyes.

Esta autonomía solo puede construirse desde en una escuela que sea realmente laica, es decir, libre de todo grupo de presión, ya sea religioso, ideológico, político o económico. Los fines de esta Escuela, son el cultivar el gusto por la verdad y de la justicia, y que propenda a la formación de espíritus que puedan discernir por sí mismos y que no sean presas fácil del dogmatismo. Enseñar a pensar puede ser una consigna, pero no enseñar qué pensar . Enseñar a construir conocimiento, pero no inducir contenidos.

Enseñar a someter la realidad a la libre crítica, pero no transmitir qué crítica hacer. Es decir, de que se está hablando, nada más y nada menos que de la Libertad de Conciencia, libertad de investigación y tolerancia que son parte de los componentes más importantes de la Laicidad, y de la garantía de la Libertad de Pensamiento.

Nuestro país tiene el privilegio de ser un modelo de Estado laico, y uno de los primeros de América Latina, que ha asegurado a todos los ciudadanos el derecho de adquirir conocimiento de manera no dogmática, es decir, partiendo del pensamiento científico, del ensayo, de la duda y del error, hasta llegar a la realidad cierta, demostrada por la evidencia. Más aún, tenemos la libertad de buscar nuestra verdad sin imposiciones, o no hacerlo, si así lo decidimos.

Es por ello que los Masones debemos en forma permanente restituir los valores de Laicidad en nuestra cotidianidad y no es un tema pasado de moda, sino de una actualidad urgente. Restituir el sentido conceptual de la Laicidad, restituir su sentido como esencial a la democracia y a la vida política social para darle su dimensión universal; son los grandes desafíos de nuestra época.

Porque la Laicidad y la libertad absoluta de conciencia suponen también el reconocimiento de la autonomía de lo político y civil respecto a lo religioso, la separación entre la esfera terrenal de aprendizajes, normas y garantías que todos debemos compartir, y el ámbito íntimo de las creencias de cada uno.

Lo laico va más allá de proponer una cierta solución a la cuestión de las relaciones entre la Iglesia o las Iglesias y el Estado.

Es una determinada forma de entender la política democrática y también una disciplina de la libertad civil. Consiste en afirmar la condición de igualdad de todos los miembros de la sociedad, los ciudadanos, definidos exclusivamente por su capacidad similar de participar en la formación y expresión de la voluntad general, y cuyas características no políticas (religiosas, étnicas, sexuales, etc) no deben ser tomadas en consideración por el Estado.

La Laicidad no aporta respuestas personales sobre cuestiones concretas como el aborto, la homosexualidad, el divorcio, el suicidio o la eutanasia, sino que facilita la existencia de una reflexión y un debate libre sobre estos y otros temas, que luego podrán ser definidos a través de los mecanismos políticos democráticos que la sociedad se de.

Ella garantiza la existencia de un marco de autonomía individual libre de toda sumisión, en la cual, la libertad absoluta de conciencia de cada uno de los individuos le permite optar libremente, con el mayor conocimiento de causa que sea posible, sobre las diferentes alternativas morales, espirituales o filosóficas que en forma permanente o coyuntural se le presenten.

La ética que defiende el Laicismo es simple y se basa en el principio de la tolerancia mutua y respeto hacia los demás, al igual que el respeto hacia uno mismo. Define que lo bueno es aquello que libera y emancipa, y lo malo es todo lo que esclaviza y degrada. Por eso procura que, más allá de las ideas y las ideologías, las nacionalidades, el sexo, las razas o las religiones, exista una sociedad sin fanatismo, odio, ni violencia.

Queda claro que la “libertad absoluta de conciencia” y la “Laicidad”, van juntas y que no sería fácil o posible, que pudiera existir la una sin la otra. Porque estos conceptos al intentar asegurar la máxima libertad individual, tanto en el plano personal como social, están fundamentados en los principios del Humanismo, que hace del Hombre la medida de toda cosa.

Logrando una ciudadanía libre de pensar, reflexionar, expresarse, accionar y poder tomar decisiones de una forma libre de dogmatismos, es que un día podremos decir que en la sociedad reinan los valores de Libertad, Igualdad y Fraternidad.

La Laicidad se enraíza profundamente en la historia de la Humanidad en una combinación de valores tales como el librepensamiento, la libertad, el respeto a la diversidad y la tolerancia. El precio pagado por su conquista ha llegado a la sangre y a la muerte: la lucha libertaria heredada e impulsada en nuestra América Latina debe a sus Próceres Libertadores un modelo de batalla real por la Libertad. Y sabemos que allí la Masonería estuvo presente.

Por ello en el GOFMU tenemos como postulado “la libertad absoluta de conciencia” como forma de pensamiento anti dogmático y el Laicismo como su consecuente aplicación, las concepciones metafísicas son considerada parte de la esfera intima de las personas.

Tenemos un gran combate laico por delante, tan importante como el que dieron nuestros ancestros del siglo XlX salvo que en el siglo XXl su campo ya no son las fronteras nacionales, sino el planeta todo.

Tenemos finalmente “el último gran desafío laico” , el de una Laicidad sin fronteras.