"Centro de Unión", la Francmasonería Universal tiene por misión agrupar las buenas voluntades dispersas por el Universo. Los Francmasones del Gran Oriente de la Francmasonería Mixta Universal dan, a la fraternidad que los une a todos los otros Masones del mundo, un sentido muy profundo de respeto, de estima y de afecto, más allá de divergencias de opinión - natural entre hombres y mujeres libres - de condición social, de nacionalidad, raza o sexo, en la igualdad más completa del derecho de cada uno. El Gran Oriente de la Francmasonería Mixta Universal recibe en sus Logias a todos los Francmasones, independientemente de la Obediencia en la que fueron iniciados o a la que pertenezcan.
Muchas veces se ha caricaturizado esta solidaridad entre los Francmasones. Se ha pretendido ver en la Francmasonería a una sociedad de servicios mutuos, incluso una misteriosa "mafia" que asegura el éxito social de sus miembros. Son opiniones - seguramente interesadas - que olvidan que las preocupaciones de la Francmasonería son esencialmente filosóficas y cívicas y que su filantropía se ejerce mucho más sobre el plano moral que sobre el plano de lo material. La Orden Masónica no está al servicio de sus miembros, sino al servicio de su ideal. De acuerdo a este criterio, rechaza de su seno - con la misma severidad - tanto a quienes traicionan conscientemente sus principios; a quienes tienen una vida profana no digna de un hombre o de una mujer de honor; como a aquéllos o a aquéllas que han venido a la Institución por cálculo inferior o por ambición mundana.
Pero, es evidente, por otra parte, que el Francmasón es vecino, en su Logia, de hombres o mujeres muchas veces eminentes y representativo de todos los medios económicos, sociales y culturales, por lo que se enriquece intelectualmente, articula ideas, informaciones, se perfecciona en el arte de la expresión y de la escucha; del intercambio de opiniones. El, o ella, adquiere de esta manera, insensiblemente, progresivamente, calidades que el mundo profano consagra y promociona, lo que muchas veces, hace del Francmasón un hombre o una mujer apto para recibir la confianza de puestos que requieren y exigen, de él o ella, competencia y seriedad en sus tareas.
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